Porque las víctimas son más importantes que los victimarios

 

»  Para que despertemos de nuestra aparente indiferencia y dejemos aflorar el deseo de ayudar que todos tenemos.

 

»  Para que no estigmaticemos a las víctimas.

 

»  Para que no mueran dos veces, primero, con la trágica muerte física, y luego, con la muerte moral, cuando se les señala con el “algo hizo” o “algo debía”.

 

»  Para que las víctimas colombianas no queden reducidas a un número de heridos, muertos y desaparecidos, a simples datos estadísticos que no despiertan la solidaridad de nadie.

 

»  Para que les devolvamos un rostro, la historia de una vida truncada, de una madre, de un padre o de un hijo.

 

»  Para honrar la memoria de sus muertos, que son nuestros muertos.

 

»  Para aprender de ellos a educar a nuestros niños en la paz, la tolerancia y el respeto por las ideas ajenas.

 

»  Para trabajar por  el reconocimiento, la visibilidad y la legitimidad que ese merecen en una sociedad democrática.

 

»  Para que nos hagamos corresponsables del dolor demiles de compatriotas.

 

»  Para trabajar en pro de la unión de las víctimas sin distingos políticos, de género, religiosos o raciales, fundamentados en la pluralidad y la democracia.

 

»  Para transformar el dolor en esperanza.

 

»  Para acompañarlos en el proceso de “víctimas a sobrevivientes”.

 

»  Para que compartan y aprendan del dolor de otros, en su proceso de sanación.

 

»  Para lograr el reconocimiento y el respeto efectivo de los derechos de las víctimas.

 

»  Para reconstruir memoria histórica, a partir del testimonio de las víctimas.

 

»  Para que sus historias de dolor no se repitan.

 

»  Para proporcionarles interlocución democrática con la sociedad, con los legisladores, el gobierno y la comunidad internacional.