“En Argentina las víctimas estamos divididas”

La abogada, que defiende a las víctimas del terrorismo guerrillero durante los años 60 y 70’s, reclama visibilidad y reconocimiento. Anuncia que llevará su causa ante la justicia internacional. De visita en Colombia, expresó su anhelo porque en su país comience un proceso como el que se inició aquí.


María Victoria Paz es miembro del CELTYV Centro de estudios legales sobre terrorismo y sus víctimas

La tarde del 7 de agosto de 1974 el ingeniero José María Paz Nougues regresaba de Capital Federal a la provincia de Tucumán (Argentina), donde estaba su familia y su empresa, el Ingenio Concepción. En el camino, un grupo de guerrilleros Montoneros –vinculados con seguidores de extrema izquierda del ex presidente Juan Domingo Perón - lo interceptó simulando un retén de las autoridades.

Paz se resistió, evitó su secuestro, pero quedó herido de muerte. Durante 20 días estuvo luchando por su vida en el hospital, pero fue inútil y este hombre de 45 años se convirtió en una de las 20.300 víctimas de ataques de terroristas y agresiones colectivas de las décadas de los 60 y 70’s, según una investigación del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV), organización de la cual hoy hace parte su hija, la abogada María Victoria Paz.

María Victoria Paz, le concedió esta entrevista a la Fundación Víctimas Visibles. Es egresada de la Universidad Nacional de Tucumán, ella ha buscado visibilizar esa otra parte de la historia de la violencia en su país que, “por ser políticamente incómoda, no ha sido reconocida como, por ejemplo, la de víctimas de la dictadura militar que reprimió con dureza a los Montoneros y a activistas civiles”.

Por eso desde hace tres años, María Victoria Paz, trabaja con el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas. Una ONG creada por otra víctima de esa violencia, la abogada Victoria Villarruel. Allí presta asesoramiento legal a las víctimas argentinas de la guerrilla, entre 1960 y 1970, para reabrir sus causas judiciales.

María Victoria Paz fue una de las invitadas internacionales al lanzamiento de la Ley de Víctimas, por parte del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Estas son sus impresiones sobre el proceso de reparación en Colombia y los contrastes con la situación de su país.

VV ¿Cómo le pareció la presentación pública de la Ley de Víctimas en Colombia?

VP Fue conmovedor escuchar las historias de las víctimas de la violencia en Colombia. Y también es esperanzador, con esta Ley Colombia comienza a cerrar el ciclo y mirar al futuro. Una Ley de Víctimas es vital para una sociedad que quiere convertir las heridas, en fortalezas para la defensa de la paz.

VV ¿Qué ha pasado con las víctimas de la violencia en su país?

Las víctimas de la represión por parte de la dictadura militar tienen el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado y han sido indemnizadas. Pero muchos de quienes aparecen ahí son combatientes de la época anterior a la dictadura militar. Nosotros, en cambio no estamos. De hecho, las víctimas del terrorismo guerrillero son menospreciadas.

En Argentina tuvimos dos tipos de violencia, pero sólo una es reconocida. Estamos en un país dividido, un país con sus víctimas divididas.

VV ¿Quiénes son los responsables de la muerte de su padre?

En Argentina, antes de que se instaurara la dictadura militar, grupos de extrema izquierda conocidos como Organización Revolucionaria del Pueblo y Los Montoneros -con el apoyo del gobierno cubano de Fidel Castro- cometieron secuestros para financiar sus actividades. Los responsables ya están individualizados, algunos murieron luego en refriegas con el ejército, pero otros están libres. En otros casos de violencia guerrillera, hasta los victimarios han sido indemnizados. Un libro reciente, Operación Primicia (del periodista Ceferino Reato) lo documenta.

VV ¿Cuándo se involucra usted con la defensa de los derechos de las víctimas?

En el área pública desde hace tres años. Después del crimen decidimos llevar nuestro dolor en familia porque sabíamos que la situación del país no era la mejor. Como no pertenecíamos a ninguna organización, como entre las víctimas no nos conocíamos y estábamos dispersas en todos los estratos sociales, nunca tuvimos ninguna reivindicación.

Personalmente, tuve claro que me dedicaba a tratar de sacar mi familia adelante o a hacer justicia. Y decidí hacer mi vida. Pero en los años recientes ha sido tanta la agresión, el desconocimiento de nuestra historia, al punto de que directamente está prohibido hablar de ellas, que es como si no hubieran existido y algunos empezamos a expresarnos. Al hacerlo, nos hemos ido conociendo y armando organizaciones como para decirle al gobierno: ¡No pueden borrar una parte importante del pasado sangriento de Argentina! En especial, porque se trata de civiles inocentes.

¿Por qué no ha habido justicia en el caso de las víctimas de esa violencia?

Esteban Righi, quien como ministro del presidente Héctor José Cámpora (1973) elaboró el proyecto de amnistía de los terroristas detenidos y ahora, como Procurador General de la Nación, ha dictado una resolución prohibiendo a los fiscales considerar de lesa humanidad esos crímenes. El reto que queda hacia adelante es que los jueces, en este país reconcilien a los argentinos juzgando a todos los que violaron los derechos humanos.

La violencia sigue viva

La investigación del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas llevo tres años y es parte del esfuerzo por evitar que sus historias queden en el olvido. La organización recopiló todo el material público de diarios, revistas y libros para conocer quiénes, cuántas y qué agresión sufrieron las víctimas del terrorismo en Argentina durante esos años de polarización y miedo.

VV ¿Qué ha hecho la justicia argentina para esclarecer y castigar esos crímenes?

El caso que más lejos ha llegado ante la justicia argentina es el del coronel Argentino del Valle Larrabure, pero tiene obstáculos permanentes. El caso debe investigarse porque es un delito de lesa humanidad y la inspiración vino del propio Estado. Vamos a ir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque en Argentina no tenemos posibilidades de justicia.

VV Otra investigación a la qué usted ha estado vinculada es “Los llamaban Jóvenes idealistas” ¿Qué reacciones provocó este trabajo?

Hemos desarrollado dos libros de investigación jurídica e histórica. Uno en 2008 y otro en 2009. Cuando se presentó el segundo libro, la presentación la iba a hacer yo con un religioso muy reputado: el rabino Sergio Bergman (fundador de Argentina Ciudadana, que promueve la participación ciudadana). Cuando llegue a la presentación me informaron que el rabino no podría acompañarnos: había sido amenazado. Los actores de la violencia siguen activos.

VV ¿Qué ha pasado con otros sectores de la sociedad responsables de reivindicar la memoria de las víctimas?

La prensa en mi país por años ha estado enfocada en la coyuntura y este tema no era visto por ellos. Recién ahora han comenzado a tomar este tema y hay investigaciones periodísticas en camino. Hoy es casi unánime el repudio, porque se considera una parte de la historia y no la otra. Nuestro caso no se puede soslayar, pese al tiempo transcurrido.

VV ¿Es posible que las víctimas argentinas trabajen mancomunadamente?

Mi anhelo sería ver algo como lo que sucedió hoy (el lunes 27 de septiembre, cuando se lanzó en Bogotá la ley de víctimas): que las víctimas construyan en conjunto. Tenemos la obligación o por lo menos el desafío de dar vuelta a la historia trágica y transformarla para la sociedad del futuro en un activo. Nuestro deber es contar nuestras experiencias para que ello nunca más vuelva a ocurrir y creo que no deberíamos hacerlo dividir.