Kelly Johana Ruiz y Emperatriz de Guevara


El dolor de Kelly Johana Ruiz, de 25 años, y  de doña Emperatriz de Guevara, es el mismo. Aunque los hechos de violencia que  causaron  ese  profundo dolor sean diferentes. El primer  encuentro de estas dos mujeres, que no se conocían,  se dio en el Taller con las Asociaciones de Víctimas de Terrorismo Norteamericanas, un evento organizado por la Fundación Víctimas Visibles, gracias a un  convenio con Acción Social, para Atención Psicosocial a Víctimas.

 

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Emperatriz-Johanna

“Sí, sí.  A mí alguna  persona me dijo que la Biblia decía que Dios no le da a uno pruebas que uno no pueda soportar, y que tal vez, pues es duro lo que me pasó, pero que Dios sabía que yo lo iba a soportar".

 

“Usted va salir adelante”

 
Kelly Johana Ruiz,  es víctima de los llamados “falsos positivos”. Su esposo Daniel Andrés Pesca, un taxista, salió una tarde a trabajar y jamás regresó.  Ella, después de buscarlo, durante seis meses, lo encontró en Cimitarra, Santander y descubrió que su marido formaba parte del grupo de los dados de baja por el ejército,  en un supuesto combate con la guerrilla. En este taller,  kelly hizo catarsis pública de su rabia y de su dolor.   

 “Por ellos ganar  medallas, que por ellos ganar asensos, que por ellos ganar  muchas cosas más, dejaron huérfanos, dejaron viudas, dejaron madres solas, por eso es muy triste saber que en Colombia… los héroes no existen”.

Doña Emperatriz de Guevara, quien se encontraba también en el recinto, pidió la palabra para, con su autoridad de madre víctima,  pedirle a Kelly serenidad y no generalizar contra el Ejército y la Policía.  Doña Emperatriz perdió a su hijo, el Coronel  Julián Ernesto Guevara, quien estuvo secuestrado por las Farc, por más de 7 años, hasta su muerte,  y cuyos restos fueron entregados casi cuatro años después.  Ella, aunque ha  logrado superar varias etapas de su duelo, no pudo contener su indignación de madre de un hombre que dio la vida sirviéndole a Colombia.

"Hay héroes, verdaderos  héroes, porque usted qué cree que son esos 22 tipos que están allá. Ellos no son ningunos asesinos.  Están allá, porque se los llevaron. Por favor bajemos los ánimos; tratemos de hacer la paz,  no la guerra, porque aquí vinimos a sensibilizarnos todos, a pensar de manera diferente qué es lo que nosotros queremos, porque nosotros somos las víctimas"


Estas dos valiosas mujeres, de edades tan diferentes, que hasta podrían ser, madre e hija, saben que pueden ayudarse mutuamente; aprender una de la otra a transitar el camino del duelo que, tarde o temprano, termina en el perdón. Buscando la sanación del alma las dos se vuelven a encontrar en el Foro y Taller Psicosocial  para Líderes Víctimas, de Poblaciones Afectadas por la Violencia, un evento organizado, también, por la Fundación Víctimas Visibles, gracias al convenio con Acción Social, para Atención Psicosocial a Víctimas.

En esta oportunidad su reencuentro les brinda  un nuevo espacio para la comunicación.  “Yo la miro a ella, pero entonces, me siento apenada,  por lo que yo dije ese día. Yo dije que los héroes en Colombia no existían, pero no la quería herir a ella”
 
“No me sentí ofendida. No, porque, es decir, a mi eso ya no me alcanzaba, pero sentí dolor por los hombres  que se han entregado, sean soldados, policías, cualquier hombre de la fuerza pública, se han entregado en cuerpo y alma y han dejado hasta su vida en los campos de batalla por nosotros, por los colombianos”. 

Doña emperatriz le brinda su amor, su comprensión y su experiencia.
 
“Usted es una niña que se porta bien, una niña que trabaja, una niña que cuida a sus niños, que vive por ellos... bueno que tiene muchas virtudes, entonces piense que Nuestro Señor, en la misma proporción le va  a devolver”. 

La espera de doña Emperatriz ya terminó, pero a  ella le queda el papel de seguir acompañando en esa sanación a su nieta Ana María quien, desde los siete  hasta los catorce años, esperó a su padre, el Coronel Julián Ernesto Guevara. En esta reunión doña Emperatriz de Guevara se enteró de que Kelly estuvo presente durante la entrega de los restos de su hijo Julián.

“Ese día yo me fui para la Catedral donde era la misa por él y estuve. Desde lejos la veía; estuve ahí en toda la misa, en las palabras que ella dijo, pues acompañándola, porque de alguna manera me sentía como en el mismo dolor que ella estaba sintiendo en eso momento”.

“Doña Empera”, como la llaman con cariño las demás víctimas,  se ha convertido, para muchos, en un ejemplo de compromiso con los que siguen secuestrados; y de amor para las madres que siguen esperando.  

“Es que eso está muy reciente, y eso solamente es el tiempo el que se encarga de borrar muchas heridas, el tiempo es el que se encarga y usted, entregándose en cuerpo y alma a Dios y a sus hijitos que es la misión que tiene: educar esos dos hijos que Dios le regaló".

“Sí, sí.   A mí alguna  persona me dijo que la Biblia decía que Dios no le da a uno pruebas que uno no pueda soportar, y que tal vez, pues es duro lo que me pasó, pero que Dios sabía que yo lo iba a soportar".

“Usted va salir adelante”

Emperatríz, le contó a Kelly Johana, su secreto de sanación.

“Mi hijo me hace mucha falta, ¡pues cómo no me va a hacer falta mi hijo! pero no en la misma proporción en que a usted le hace falta su esposo, son casos muy diferentes, pero yo lo único que le digo es que solamente Dios nos pude dar todas las cosas que nosotros necesitamos. El don del perdón y muchas cosas que vienen detrás de eso, porque cuando usted pueda perdonar, va a poder abrir su corazón; va a poder vivir más tranquila, incluso, vas a dormir más tranquila”.

A Kelly  le quedó, en su joven corazón, la inquietud del reto del perdón, para superarse por ella, por sus hijos y por el país.